viernes 17 de julio de 2009

El colmo de un ciempiés...







... que cuando le toca renovar los zapatos, se deja el sueldo de todo un mes en ellos...!!

Tinta, acuarela, collage y muy, muy, muy poquito de photoshop.




domingo 12 de julio de 2009

Momo hace de psicóloga...







Otra vez, un chico le trajo su canario, que no quería cantar. Eso era una tarea mucho más difícil para Momo. Tuvo que estarse escuchándolo toda una semana hasta que por fin volvió a cantar y silbar.


Fragmento de Momo, de Michael Ende. Ilustración realizada en tinta, acuarela, lápiz de color y acabado digital.




sábado 4 de julio de 2009

Premiada!!! Accesit en el Concurso de Creación Joven INJUVE 2009, modalidad ilustración!!!






Y aquí tenéis el pantallazo del PDF con la resolución del jurado, en la segunda página aparezco yo!! Me han concedido un áccesit en el concurso de INJUVE en la modalidad de ilustración, y estoy super feliz!! Todavía no me lo termino de creer desde que me enteré hace unos días, y esperaba a que se colgara la resolución en la web para ceérmelo y poderlo decir a ciencia cierta, pero ya está ahí!! (aunque no termine de asimilarlo del todo). Y estoy muuuyyy feliz!!! Esto es un subidón muy fuerte y un gran empujón que me anima a seguir hacia adelante :D

domingo 28 de junio de 2009

Cuentos para gatos







Los gatos, aparte de comer, dormir panza arriba y jugar, también gustan de escuchar cuentos, si alguien de dulce voz se los relata. Son aficionados a escuchar El Gato con Botas, algún relato sobre el Gato de Chesire (el de Alicia), e incluso El Flautista de Hamelin, ya que oir hablar de ratas y ratones les abre el apetito.

Tinta, acuarela y acabado digital.

(Por cierto, cambié la cabecera...)







lunes 8 de junio de 2009




La mariquita a color, y unos cuantos animales más...

Os presento a la mariquita devoradora... ya le dí color!!


Y éstos, como bonus track...






miércoles 3 de junio de 2009

Bocetos










A alguno ya le estoy dando color...

domingo 24 de mayo de 2009

Alicia "again"








Delante de la casa había una mesa puesta, donde la Liebre de Marzo y el Sombrerero estaban tomando el té. El Lirón estaba sentado entre ambos, profundamente dormido, y los dos tenían los codos apoyados sobre él mientras hablaban por encima de su cabeza. “¡Que incómodo para el Lirón!”, pensó Alicia. “Aunque supongo que, como está dormido, no le molestará”.
Aunque la mesa era grande, los tres estaban apiñados en una esquina.
-¡No hay sitio! ¡No hay sitio!- gritaron al ver aproximarse a Alicia.
-¡Hay espacio de sobra!- Dijo Alicia Indignada y se sentó en un enorme sillón en un extremo de la mesa.




sábado 9 de mayo de 2009

Y seguimos con Alicia...






Esta vez, se ha metido en casa del conejo blanco, ha bebido de donde no tocaba y...

Acuarela, tinta y acabado digital.

domingo 26 de abril de 2009

Alicia en el País de las Maravillas




Alicia abrió la puerta y descubrió que daba a un pequeño pasillo, no mucho más grande que una ratonera: se arrodilló y, a través del pasadizo, vio el jardín más bonito que jamás hayáis imaginado. ¡Cómo deseaba salir de aquella oscura sala y pasearse entre esos lechos de brillantes flores y esas fuentes fresquísimas!, pero no podía siquiera sacar la cabeza por la puerta. “Incluso si mi cabeza pasase por aquí”, pensó la pobre Alicia, “no serviría de nada sin mis hombros. ¡Oh, ojalá pudiese encogerme como un telescopio! Creo que podría hacerlo, si al menos supiese cómo empezar.” Porque, ya veis, le había ocurrido tantas cosas extrañas últimamente que Alicia había empezado a pensar que muy pocas cosas eran realmente imposibles.
No era muy útil quedarse esperando al lado de la puertecita, así que regresó junto a la mesa, esperando, en cierto modo, encontrar otra llave sobre ella o, por lo menos, un libro de normas para encoger a las personas como un telescopio. Esta vez lo que encontró fue una botellita sobre la mesa (“que, desde luego, no estaba aquí antes” pensó Alicia). Alrededor del cuello de la botellita había una etiqueta con la palabra “bébeme” impresa en unas preciosas letras mayúsculas.
Estaba muy bien eso de decir “bébeme”, pero la pequeña y precaída Alicia no iba a hacerlo así, sin más. “No, primero miraré”, dijo ella, “si dice veneno o no”; porque ella había oído varios historias muy bonitas sobre niños que habían sido quemados, o que habían sido devorados por bestias salvajes y por otras cosas desagradables, todo por negarse a recordar las simples normas que sus amigos les habían enseñado: tales como que un atizador al rojo vivo quema, si uno lo sostiene demasiado tiempo, y que si uno se hace un corte muy profundo en un dedo con un cuchillo, normalmente sangra; Alicia no había olvidado que si se bebe mucho de una botella en la que pone “veneno”, es casi seguro que, tarde o temprano, hace daño.
Sin embargo, en esa botella no decía “veneno”, así que Alicia se atrevió a probarlo y lo encontró muy agradable (de hecho, sabía a una mezcla entre tarta d cerezas, natillas, pña, pavo asado, caramelo y tostadas calientes con mantequilla). Enseguida se lo terminó.
“¡Que sensación tan curiosa!”, dijo Alicia. “Debo estar encogiéndome como un telescopio”.
Y efectivamente, así era: ahora sólo medía diez pulgadas y su cara se iluminó al pensar que ya tenía la medida apropiada para pasar por la puertecita y entrar en el precioso jardín. Sin embargo, primero esperó unos minutos para ver si iba a encogerse más; se sintió un poco nerviosa al pensar en esta posibilidad: “porque puedo desaparecer del todlo”, dijo Alicia, “como una vela. Me pregunto: ¿cómo sería yo entonces?” Y trató de imaginar cómo es la llama de una vela al apagarse, porque no recordaba haber visto eso nunca.
Al cabo de un rato, al ver que no ocurría nada más, decidió salir al jardín; pero ¡ay, pobre Alicia!, al llegar a la puerta se dio cuenta de que había olvidado la llavecita dorada y, cuando se acercó a la mesa para cogerla, comprendió que le resultaría imposible alcanzarla: podía verla perfectamente a través del cristal trató, como pudo, de trepar por una de las patas de la mesa, pero resbalaba demasiado. Cuando se cansó de intentar subir, la pobre criatura se sentó y rompió a llorar.
“¡Vamos, llorar no sirve de nada!”, se dijo Alicia con firmeza. “¡Te aconsejo que pares ahora mismo!” Normalmente Alicia se daba consejos muy buenos (aunque pocas veces hacía caso de ellos), y en ocasiones se reprendía de una forma tan severa que incluso lloraba; recordaba que una vez había intentado darse un cachete por haber hecho trampas en una partida de cróquet que estaba disputando contra ella misma, porque a esta curiosa niña le encantaba fingir que era dos personas al mismo tiempo. “Pero, ¡no sirve de nada fingir que soy dos personas ahora!”, pensó la pobre Alicia. “¡No queda casi nada de mí como para ser una persona completa!”
Pronto descubrió una cajita de cristal bajo la mesa; la abrió y encontró un pastelito con la palabra “cómeme” escrita en unas preciosas letras mayúsculas. “Bien, me lo comeré” dijo Alicia. “Si me hace crecer, podré coger la llave, y si me hace aún más pequeña, podré escurrirme por debajo de la puerta; así que, de un modo u otro, entraré en el jardín. “Además, ¡me da igual lo que pase!”
Comió un poquito y ansiosamente se preguntó: “¿Hacia dónde? ¿Hacia dónde?”, mientras mantenía su mano en la cabeza para ver si estaba creciendo. Se sorprendió bastante al ver que permanecía igual. La verdad, esto es lo que ocurre normalmente cuando uno se come un pastel, pero Alicia estaba ya tan acostumbrada a que sólo le ocurriesen cosas extrañas, que le parecía demasiado estúpido y aburrido que la vida siguiese como siempre. Así que se puso manos a la obra y pronto se terminó el pastel.
“¡Qué curioso, qué curioso!”, exclamó Alicia (estaba tan sorprendida que, por un momento, olvidó cómo hablar correctamente). “¡Ahora me estoy alargando como el telescopio más grande que existe! ¡Adiós, pies!” (porque cuando miró hacia abajo, casi había perdido de vista sus pies; estaban tan lejos...).







Fragmento del texto original de Lewis Carroll.

lunes 20 de abril de 2009


Tarjeta Viajera nº 2






La quinta en intervenirla, me he salido un poco de los límites de la misma... Ahora le toca el turno a Iratxe López de Munain.
Fieltreando un poquito...



... en estos 15 días de vacaciones... y ha salido esto:







Cuando consiga algo más decente, los pondré en la tienda.

sábado 11 de abril de 2009

Un señor inglés





Un señor inglés se caracteriza por su refinamiento y sus maneras educadas, nunca pierde la compostura. Suelen vestir elegantes, con traje y pajarita, y acompañados de un alto sombrero de copa que les aporta un toque distinguido y señorial. Una costumbre frecuente es mirar su reloj de bolsillo, que consultan en espera a que sean las cinco de la tarde, hora de tomar el té.

Tinta, acuarela y collage.


domingo 5 de abril de 2009

Una hormiga puede levantar 50 veces su propio peso










jueves 19 de marzo de 2009

Encontrado dibujo antiguo del S. XVII








Todo apunta a que se trata de un dibujo de Velázquez, y se dice que puede ser uno de los bocetos que realizó para preparar el Retrato ecuestre del príncipe Baltasar Carlos.

domingo 15 de marzo de 2009

En la chimenea...









...y subió hasta lo más alto, desde donde se veían las nubes muy cerquita y las personas muy lejanas, para comprobar que lo que salía de la chimenea no era humo, sino otra cosa...

Lápiz y coloreado en Photoshop, con algo de collage digital.


domingo 8 de marzo de 2009

Invierno







Que poquito que le queda ya, y que ganas de que llegue la primavera y los días de sol!

Tinta, acuarela, y acabado digital.

sábado 28 de febrero de 2009

La Colgadora de Estrellas de la Noche







Como todas las noches, desde tiempos inmemoriales, sube hasta la luna para colgar las estrellas que iluminarán el cielo.


Tinta y Photoshop.

sábado 21 de febrero de 2009

Para divertirme...